UNA REALIDAD VIBRACIONAL ©

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atomo

Son muchos todavía los que ven con recelo cualquier disciplina médica o terapéutica que se caracterice por utilizar recursos vibracionales. La razón de este escepticismo, a mi entender, se debe a la existencia de dos paradigmas:

  • Un pensamiento materialista. Considerar que la materia, dado que puede ser corroborada por los sentidos, es lo único que existe realmente.

  • Un pensamiento cientificista. Considerar el método científico como el único instrumento de lectura del universo. (Esta estrechez de visión conduce además a un error de proporción: confundir la parte ínfima de lo que puede ser científicamente conocido con la totalidad de la realidad).

Todos en mayor o menor medida participamos de estos paradigmas. Hemos confundido las verdades parciales de la ciencia con verdades absolutas, convirtiéndolas en dogmas de aplicación universal. Esto sucede cuando afirmamos, por ejemplo, que los estados emocionales tienen un origen bioquímico, o que las raíces profundas de la enfermedad no se encuentran más allá de un plano biológico (material).

La materia también es energía
Sin e
mbargo, era improbable que incluso los más cientificistas permanecieran eternamente inmersos en esta miopía mecanicista propia de la física newtoniana.  Los avances científicos en las últimas décadas han sido tales que, paradójicamente, está siendo la propia ciencia la que nos está despertando de este sueño materialista.

Ya desde Einstein y su famosa fórmula E=mc2 (energía es igual a masa por velocidad de la luz al cuadrado) sabemos que no existe, en sentido estricto, una diferencia real entre materia y energía. No sólo puede transformarse la una en la otra, como quedó demostrado en el episodio trágico de Hiroshima y Nagasaki, sino que respaldados además por los avances de la física cuántica, hoy podemos afirmar que la materia y la energía son en realidad dos manifestaciones distintas de una misma sustancia universal.

Basta con reflexionar en el hecho de que la materia (incluyendo nuestro cuerpo) está formada por átomos, y que más del 99% del contenido del átomo es, desde el más estricto sentido materialista, puro vacío. Por si fuera poco, el porcentaje restante (menos del 1%) no puede considerarse del todo la parte sólida de la realidad, ya que las partículas subatómicas parecen comportarse como partículas o como ondas dependiendo del estudio utilizado para determinarlo. Los científicos además han observado que algunas de estas partículas entran y salen de la existencia sin entender todavía el cómo y el por qué. Y por si fueran pocas todas estas consideraciones habría que atender al hecho de que los átomos no están aglutinados, es decir, existe todavía más espacio vacío, no sólo hacia el interior de éstos, sino entre ellos.

La «solidez» de la materia
Si la materia está formada por estos átomos semiaislados y vacíos de contenido material, surge inevitablemente una pregunta: ¿por qué la experimentamos como algo sólido?

Todo en el universo es en última instancia energía en vibración. Es decir, todo el universo tiene algo en común: vibra; y todo lo que en él existe se diferencia básicamente por algo: la manera en que vibra. Pues bien, son precisamente las diferentes frecuencias y ritmos vibratorios de la energía lo que condiciona la naturaleza de lo denso y lo sutil: a menor frecuencia vibracional más nos acercamos al plano material, a mayor frecuencia vibracional más nos acercamos a planos sutiles, que en el caso del ser humano correponderían a los planos emocional y mental.
En resumen, la materia es algo así como energía “condensada” o “congelada”, por llamarla de alguna manera. Ciertamente la experimentamos como algo sólido y la vivencia es real (no lo imaginamos). La equivocación está en la interpretación mental que hacemos de la experiencia, ya que la solidez de la materia es, en sentido estricto, una ilusión.

Reflexionar sobre estos fenómenos cuánticos es indispensable para desmitificar y comprender la medicina energético-vibracional en general y la medicina floral en particular.

La terapia floral, más que una alternativa, una necesidad
“Nunca podrá ser erradicada la enfermedad con los actuales métodos materialistas por la sencilla razón de que la enfermedad no es material en su origen” decía Edward Bach hace más de 80 años.

Hoy en día son pocos los que no se han percatado todavía de esta realidad. La salud humana no puede ser procurada únicamente con tratamientos materialistas. La naturaleza multidimensional del ser humano pide a gritos otros recursos terapéuticos naturales y sutiles que complementen a la medicina tradicional, tanto en el terreno de la prevención como de la sanación.
Una sociedad cada vez más insatisfecha con los resultados parciales de la medicina ortodoxa, ha favorecido que las terapias capaces de alcanzar las realidades más profundas y sutiles del ser humano, a pesar de ser poco comprendidas y atacadas, estén, gracias al boca a boca, en auge. Estando la terapia floral sin ninguna duda, por su carácter inocuo y eficaz, entre las más recomendadas y solicitadas.

Todos los artículos de este sitio pueden ser reproducidos, siempre y cuando se cite al autor, Miguel Ángel Barquín, y la página donde fue inicialmente publicado,www.preesencia.mx

Autor: Miguel Ángel Barquín G-V
Publicado en revista CREESER

Para una mejor comprensión de la naturaleza vibratoria del remedio floral te recomendamos atender a esta publicación: El Gesto de la Planta y las flores de Bach .
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Categories: Articulos

3 Comments

  1. Jaime Brito Z
    Jaime Brito Z On marzo 3, 2014 at 10:08 pm Responder

    Hola:

    La biofisica es el verdadero camino de la curación.

    Saludos

    Jaime brito z

  2. Lucia Cruz Bravo
    Lucia Cruz Bravo On noviembre 9, 2017 at 1:57 pm Responder

    Hola, soy terapeuta floral y me parece muy util y adecuado este articulo, ya que es dificil cambiar los patrones mentales del ser humano, mas no imposible cuando hay una buena infirmacion. Gracias por compartir

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