VINE: Mandar y ser mandado ©

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 Flores de Bach

Vine obediencia

Antiguamente, especialmente ante figuras de autoridad como maestros, padres, Dios…, la obediencia se consideraba una gran virtud. Hoy pretendemos ser más autosuficientes ideológicamente, emocionalmente y hasta espiritualmente. Cada vez más nuestros pequeños egos sobre identificados con el poder, se rebelan casi contra cualquier institución o persona (humana o divina) que nos pretenda dirigir o gobernar. (Situación paradójica, ya que desde la sombra nos manipulan globalmente como nunca en la historia había sucedido).

Pero la resistencia a la autoridad que más interesa a la terapia floral no es la que se da como un fenómeno interpersonal, sino individual. Tal vez no reparemos mucho en ello pero además de la desobediencia, existe también la autodesobediencia, que se presenta cuando despreciamos la jerarquía y sabiduría organísmica de nuestros distintos planos de existencia. Podemos verlo, por ejemplo, cuando la razón obliga al cuerpo a desobedecer a la emoción (el abuso de los psicofármacos es una manera de hacerlo), o cuando tomamos una decisión poco democrática por haber sobrestimando la emoción en detrimento de la razón. Esta autodesobediencia llevada a un plano más espiritual sería lo que, según Bach, condicionaría la existencia de la enfermedad; esto es, la personalidad perdiendo docilidad ante la potestad del alma en un intento por usurpar su autoridad.

En estas situaciones de resistencia a la autoridad (ante uno mismo o ante los demás) VINE tiene mucho que aportar, ya que es la flor de Bach que nos ayuda a reconocer el valor de la obediencia bien entendida, la que libre de ambición por el control o complejos de superioridad nos permite hacer lo que conviene, aunque sea otro el que nos lo diga; es decir, la obediencia en cuanto acto inteligente y humilde de confianza en aquel (tercera persona, la propia alma o Dios) que sabe más que yo y desea mi bien.

En cuanto al rol polar, el de la autoridad, el trabajo de VINE es más conocido todavía. El remedio se usa con frecuencia para equilibrar los excesos que pueden presentarse en cualquier liderazgo interpersonal. Y es que, si el ego del mandado es todo un tema, ¿qué me dicen del ego del que manda? Sin duda la ambición y la arrogancia se despiertan todavía con mayor frecuencia en el ser humano cuando la vida le otorga un puesto de poder, siendo esta pérdida de piso lo que da pie al autoritarismo.

Y claro, estamos ante un tema circular; ya que si partimos, no de la autoridad, sino de este autoritarismo, nos vemos obligados a revisar nuevamente la naturaleza de la obediencia, que ante este liderazgo viciado adquiere, por supuesto, otro significado, ya que dejaría de ser un acto de confianza para ser más bien un acto de sometimiento a aquel que, en este caso, no necesariamente sabe más que yo ni desea mi bien. (La sumisión al tirano es todo un tema a tratar, asociado a muchas posibles flores, que dejaremos para otra ocasión).

En definitiva, VINE abre las puertas a la docilidad y al amor empático en ambos roles, tanto el del padre, maestro, guía, gobernante, director …, como el del hijo, alumno, discípulo, ciudadano, subordinado… Siempre y cuando, claro está, aquello armonizable o catalizable esté dentro de la temática del remedio, ya que no podemos olvidar muchas otras flores de Bach que tienen al menos un pie dentro de este tema, pudiendo aportar mucho al arte de mandar sin tiranía y dejarse mandar sin rebeldía o sometimiento, como lo serían: CHICORY, ROCK WATER, CENTAURY, CERATO, BEECH, IMPATIENS, CRAB APPLE, MIMULUS, WALNUT, ELM, PINE, OAK, VERVAIN, WATER VIOLET…
Flores de Bach

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