EL NUEVO BURKA OCCIDENTAL

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Te han dicho que usar este cubrerostros despersonalizante es por tu bien y te lo has creído. No te molestaste en cuestionar lo que te dijeron, menos en investigar si tiene una justificación racional o científica. Lo creíste y punto.

Tal vez necesitas que una autoridad te diga en todo momento lo que tienes que hacer para sentirte seguro, o simplemente te dio pereza involucrarte; el caso es que renunciaste a tu sagrado derecho a discernir y opinar sobre algo de absoluta trascendencia para ti, tu salud. Delegaste esta responsabilidad a esta supuesta bien intencionada autoridad supuestamente asesorada por unos supuestos expertos. Bajaste la guardia y te dejaste hipnotizar con sus historias de muerte por televisión y sus sofismas de seguridad y prevención. Secuestraron tu sentido común y te inmovilizaron.

Es claro que ellos saben algo que tú ignoras: la mente atemorizada no piensa ni razona, se vuelve manipulable y controlable. Saben, además, que tu miedo desaparecería si accedes a la verdad, por esta razón te mantienen alejado de ella colocando frente a ti una cortina de desinformación entretejida con lo que te cuentan y con lo que te evitan contar, mentiras repetidas mil veces que te impiden recordar verdades elementales.

No hay más que verte, vas por la vida como si no supieras que necesitas oxigenarte, como si hubieras olvidado que el sistema respiratorio forma parte del sistema excretor del cuerpo, que los desechos de todas tus células también son expulsados por la respiración, qué con cada exhalación excretas toxicidad que el cuerpo necesita desechar para mantenerse limpio y alcalino.

¿Qué pensarías si gobiernos y medios te dijeran que para evitar el contagio del supuesto bicho, tienes que usar un pañal para retener parte de tus heces y orina y reintroducirlos en sangre? Supongo, aunque ya no estoy seguro de nada, que esto no te lo creerías. Sin embargo, es exactamente esto lo que hace la mascarilla, retiene parte de tus desechos (CO2), que eventualmente vuelves a introducir en tu cuerpo con la siguiente inhalación. De esta manera baja la oxigenación y comienza la acidosis. Y esta es otra verdad eclipsada por el sistema: Un cuerpo con hipoxia y acidificado es el paraíso para innumerables patógenos y enfermedades, así como para la proliferación de células cancerígenas.

Despierta, te han contado mentiras, pero sobre todo, te han ocultado importantes verdades. Defiéndete, evita el área de confort que te ofrece tu sillón frente a la pantalla estupidizante. No te expongas, ingenua e imprudentemente, a lo que te cuentan los medios de comunicación. Revisa las estadísticas de fallecimientos por cáncer u otras patologías, casualmente favorecidas por llevar este pañal en la cara, y compáralas con las cifras de muerte ocasionadas por el bicho19 (o mejor dicho, CON el bicho19). Hazte preguntas. Investiga quién podría estar detrás de todo esto y que objetivos persigue. Averigua el para qué de tanta manipulación. Ciertamente en internet están todas las mentiras, pero a diferencia de los medios oficiales, también está la verdad. Búscala.

Cientos de médicos, virólogos, infectólogos y nanopatólogos, con eminencias incluidas como Rashid Buttar, Stefano Montario, Shiva Ayyodurai, Judy Mikovits…, nos advierten sobre el enorme despropósito de ir por la vida con un bozal en la cara. Todos ellos, y muchos otros, han sido censurados persistentemente, tanto en los medios oficiales como, ahora también, en internet. Pregúntate por qué. ¡Despierta!

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