PINE: El para qué de la culpa ©

Share on Pinterest
Compartir a amigos










Enviar

flores bach pine

A PINE le merece la pena sentir culpa. Sufre por ello, pero le salen las cuentas. Reconocerse culpable lo vuelve objeto de misericordia, con lo que alcanza el indulto que lo exime de reparar posibles daños cometidos. Pero la culpabilidad para PINE es además una manera de curarse en salud, una conveniente autosanción anticipada con la que paga por adelantado el precio por abstenerse de explotar al máximo su potencial; es decir, los dones, cualidades y recursos que la vida le ha dado para alcanzar los objetivos del alma.

Tanto la culpa como la actitud de autodescrédito son gestos de una clara docilidad y humildad. Y sí, en la máscara eso es lo que hay. Sin embargo, en la sombra PINE alberga sentimientos polares que lo incapacitan, no para reconocer verbalmente su responsabilidad (cosa que hace sin esfuerzo), sino para ejercerla.

Está claro que cada persona en estado PINE es única y no podríamos generalizar sobre lo que habita en su sombra, pero la existencia de las siguientes emociones y actitudes inconscientes son, en el menor de los casos, sospechosas:

  • Menosprecio por la persona afectada (de existir) a la que en el fondo PINE no quiere restituir. Esta agresión pasiva hacia su víctima podría tener su origen en un antiguo enfado hacia uno de sus progenitores (transferencia), del que tuvo que asumirse culpable para justificarlo dentro de la lógica del amor parental. Como si dijera: “Antes que poner en duda su amor, lo que me produciría un enorme sufrimiento, prefiero justificar su maltrato con la aceptación de mi supuesta culpabilidad”. O dicho en otras palabras “Prefiero asumirme culpable que no amado”
    El afecto secuela de estas experiencias de la infancia sería esta velada agresividad que, al no poder ser direccionada conscientemente hacia los padres (sería imperdonable), es retroflectada; es decir, PINE la inhibe redirigiéndola hacia sí mismo. Cierto, PINE, como ya hemos dicho, evita la responsabilidad, pero anhela el castigo, y la autoacusación no es otra cosa que un intento por recibirlo.

  • Apatía y pereza para pasar a la acción: Se requiere fuerza de voluntad y diligencia tanto para la reparación del daño cometido como para enfrentar los retos de la vida.

  • Soberbia; es decir, decepción de uno mismo a causa de la propia conducta por desentonar con la imagen orgullosa de uno mismo. Lo que justifica esta frase tan PINE (que nos deja entrever su ROCK WATER latente): “Me odio por haber fallado”.

  • Miedo a salir del área de confort, y miedo al éxito, o fracaso, que vendría como consecuencia (MIMULUS, LARCH).

  • Intolerancia y dureza para juzgar no reconocida y proyectada en los demás, lo que justificaría su tendencia a la culpabilidad (PINE en la máscara, BEECH en la sombra).

  • También hay que decir que en otros casos lo que subyace a la culpa no es otra cosa que más culpa. Así sucede cuando desde la infancia se aprende a vivir desde ese lugar. Recuerdo a una persona de origen humilde que acompañé como terapeuta hace algunos años. Durante toda su niñez necesito costosos tratamientos y cuidados especiales a causa de una rara enfermedad. Padres crónicamente agobiados y carencias para toda la familia sembraron en lo más profundo de su personalidad una especie de culpa existencial. “Me siento culpable de existir” decía textualmente.

Para terminar, considero que existe otro tipo de culpa a la que no le queda el saco de lo que estoy diciendo. Está de moda argumentar, al menos dentro de los ambientes terapéuticos, que la culpa es en todos los casos indeseable o neurótica. No estoy de acuerdo. Que exista la culpa patológica (si es que la pudiéramos llamar así) no quiere decir que todo sentimiento de culpa lo sea. Hay una culpa deseable que no nos habla de otra cosa que de una sana conciencia, y es en todo caso su ausencia la que nos señalaría un posible trastorno emocional, mental o espiritual: Si después de matar a alguien no me sintiera culpable sería un psicópata.

Gracias por tu atención

Todos los artículos de este sitio pueden ser reproducidos, siempre y cuando se cite al autor, Miguel Ángel Barquín, y la página donde fue inicialmente publicado,www.preesencia.mx

 

Categories: Articulos, Blog, Uncategorized

Deja un comentario